La carne de tortuga y el Tío Loli

Sobre la roca del Murci Abo Alabbas* habia sido un almacen grande, donde salia olores marinas. Un lugar ancho sin tech, lleno de espaldas, huesos, cabezas, manos y pies secos de tortugas marinas, mas estrellas marinas, maravillosas caracoles y conchas. Un senor en los cuarenta y tanto se llama el tio Loli, dedicaba en vender la carne fresca de Tortuga. Era professional en degollarlas con dedos un experto artista. Los clients del tio Loli, esperaban impacientes al dia del degollo de las tortugas.
Los jueves eran los dias de la matanza de la Tortuga del tio Loli, los jueves son los dias en donde la gente del medio oriente, percisamente en egipto, se los aprovechan para aumentar las bodas del matrimonio arabe. Pues el dia siguiente sera el viernes, que es el dia del fin de la semana arabe, donde no hay que trabajar. En las noches de los jueves, las mujeres como los hombres suelen preparer las buenas cenas y se arreglan bien para sus maridos para que sean listas a hacer el kiki
Tiki.
Mientras las preparacione de los hombres son deferentes a las de las mujeres, pero encontremos que cada uno se prepara para el otro. Los hombres se afeitan biene, compran frutas, pulpa, cacahuetes y licores de zumos naturales, todo esto era para recibir bien la noche del jueves, la noche del encuentro semanal.
El tio Loli, saca la tortuga de su acuario marino, echo en la planta baja de su casa tan vieja del siglo diez y ocho, herencia del su familia tan famosa en Alejandria. Llevaba la tortuga sobre su carro y la tiraba hasta el lugar de la matanza donde habia la Plaza del Jardin Redondo. Las mujeres del barrio se reunian alrededor del carro, impacientes, cada una de ellas llevaba su coba metalica de hierro fragil o de cobre esperandose el momento del degollo.
La tortuga era muy grande, pesaba lo que pesaba de kilos, el tio Loli, hacia acostarse a su espalda y la ataba con el carro por una cuerda fuerte, luego se la ponia dos piedras bajo de su espalda, una a cada lado, para que no se mueve de su sitio.
La tortuga, no tiene dientes algunos, pero tiene fuerte boca, igual como si fuese una tijera, si tocaria a un dedo, se lo cortaria en seguida, por eso el tio Loli, tenia temor de que podria capturar su mano, asi, quedaba muy cuidadoso casi todo el tiempo y no permitia a nadie que le ocuparia durante su mission.
Ya, estamos en la hora fijada, el tio Loli, empezaba su mission, cogia su cuchillo, acercaba al lado de la tortuga, y la daba un golpe fuerte, luego trasladarse al otro lado para darla otro golpe. La sangre explosia por fuera con mucha fuerza, como si fuese un grifo, en tal momento, las mujeres empezaban a cogerlo por sus cobas. La sangre de la tortuga rea caliente y lo bebian en seguida.
Las mujeres de quella `epoca pensaban que la sangre de la tortuga, les daria sanidad y fuerza, la sanidad bajo el punto de su vista, era la gordura, el mismo pensamiento que era metido en el celebro de los hombres de aquel entonces, que la mujer mas bien en la cama, es la mas gruesa, la que lleva mas carne y que la mujer delgada, es una mujer enferma, no vale para nada, y nadie la mira.
Ya, se acabo la sangre, el tio Loli, comienza a meter su cuchillo en la parte mas fina de la tortuga, este parte es la parte que esta metida entre el hueso del vientre y la espalda curvada y se pasaba su cuchillo por todo el redondo del cuerpo, luego sacaba la tapa del vientre y se lo levantaba por arriba.
Ahora, podemos ver lo que estaba dentro, una pieza grande de carne de color tinto, igual como si fuese un trozo de higado de camello mas una cantidad enorme de huevos de color amarilio.
Mi madre, sabia que me gusta mucho comer la croqueta asada de la carne de tortuga, por eso solia mandarme cada jueves al tio Loli, para comprar dos kilos de la carne mas deliciosa. El tio Loli sabia bien como experto, que la carne de la tortuga, no se toca nunca por mano, si se lo haria, se cambia de olor y color en seguida y se sale muy mal en la cocina. Por eso nunca se lo tocaba por mano, sino por el cuchillo y el tenedor. Ahor, me siento mucho hambre mezclado con mucha ancia al plato de la croqueta de tortuga, que mi madre solia cocinarla para mi.

Salah M.A. Abo Shanab

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