Fábulas libertinas de La Fontaine

7 noviembre, 2007
literatura

LA VÉNUS CALLIPYGA
Hubo en la Grecia dos siracusanas,
Que tenían un trasero portentoso;
Y, por saber la cual de las hermanas
Lo tenía más gentil, duro y carnoso,
Desnudas se mostraron á un perito
Que, despues de palpar con dulce apremio,
Ofreció á la mayor su mano, en premio.
Tomó su hermano el no ménos bonito
De la menor; alegres se casaron,
Y, tras más de una grata peripecia,
En honor de las dos un templo alzaron,
Con el nombre de: “Vénus, nalga recia.”
No sé con qué intención hubiera sido,
Mas fuera aqueste el templo de la Grecia
Al que más devocion habria tenido.

literatura

LA TERNERA PERDIDA
Perdió un hombre del campo una ternera,
Y fue á buscarla al bosque más cercano,
Do se subió á la copa de una higuera
Para ver á lo léjos, en el llano.
Llegó en esto una dama y un mancebo
Que amantes navegaban en conserva,
Y de la higuera al pié, -decirlo debo,-
Se tendieron los dos sobre la yerba.
Sólo hablaban las manos y los ojos,
Cuando el doncel, parando su recreo,
Exclamó en el ardor de sus antojos:
“¡Qué veo, Señor mi Dios, y qué no veo!”
Y al oir esto, gritóle el aldeano
Que observaba en la copa de la higuera:
“El que ve tantas cosas, buen hermano,
¿No ve por esa selva una ternera?”

literatura

EL BESO DEVUELTO
Paseaban Juan y Juana por la villa,
Y un señor que halló á Juana de su gusto,
Dijo á Juan: “¿Quién te dio esta maravilla?
Déjame que la bese, y como es justo,
Tomarás tu desquite
Cuando entre los casados yo milite.
-Acepto, dijo Juan, con mil amores,
A condición que nada el pacto tuerza.”
Besóla luego el otro, y con tal fuerza,
Que Juana se volvió de mil colores.
Casó ocho dias despues el caballero,
Y Juan tomço el desquite con esmero.
Y así dijo: “Señor, de haber sabido
Que erais tan leal y fiel á lo pactado,
En vez de haber á mi mujer besado,
Podriais muy bien con ella haber dormido.”

literatura

EL GLOTON
Para su cena, un gloton,
Ordena que con presteza
Le sirvan un esturion.
Exceptuando la cabeza
Le come, enferma, le dan
Cien lavativas copiosas,
Y le dicen, con afan,
Que ponga en órden sus cosas.
“Amigos, dijo el gloton,
Tenéis sobrada razon,
Y puesto que he de morir,
Haced que sin dilacion
Me puedan aquí servir
El resto de mi esturion.”

literatura

LOS DOS AMIGOS
Alcibíades y Axioco, compañeros
De cuerpo juvenil, bello y fornido,
Concertaron sus ánsias, y pusieron
Semillas de su amor en igual nido.
Sucedió que uno de ellos, diligente,
Trabajó tanto á la sin par doncella,
Que una niña nació, niña tan bella,
Que los dos se jactaban igualmente
De ser el padre de ella.
Cuando ya fue mujer y rozagante
Pudo seguir la escuela de su madre,
Al par los dos quisieron ser su amante,
Ninguno de ellos quiso ser su padre.
“¡Ah! Hermano, dijo el uno, á fe os digo
Que es de vuestras facciones un dechado.
-¡Error! El otro dijo; es vuestra, amigo;
¡Dejadme á mí cargar con el pecado!

Reproducción del texto y grabados de la Librería Española de Garnier Hermanos, París, 1882 y la versión de García-Ramón.

La otra literatura, Taller de creación

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