El perro de la Señora Hafiza y el novio de noventa (Escrito y traducido por: Salah M.A.Aboshanab)

En el edificio del estilo Italiano, situado muy cerca de la costa oriental del mar meditarraneo, y dentro de las calles bien arregladas del barrio del Anfoshi, las mujeres como los hombres no tienen otra historia más interesante que la historia de su vecino Viejo Senor Homaidan. Eran divididos a dos partidos, los aceptadores y los rechazadores, y entre la leyenda y la verdad existe la historia de Dona Hafiza.
Un dia del mes de Junio los vecinos notaron el Viejo del noventa y tanto, subiendo las escaleras del edificio de las siete plantas, sin tener cansancio, cogido de brazo su novia tan gorda. Parecia como si fuese tan joven de veinte. El contraste entre si, parecia muy claro, era muy débil, tan alto y delgado, con ojos verdes y cara blanca como los franceses, vistía una chilaba muy blanca, de Arabia, con bufanda puesta sobre sus hombros, un gorro turco rojizo y tan limpio, puesto sobre su cabeza. Ella era tan gorda, llevaba un montón de carne humana, con ojos muy oscuros como noche sin luna, anchos y con párpados negros, vestía una ropa larga, muy colorada con dibujos brillantes, un mandil gitanesco rodeado con monedas falsas colgadas por su alrededor y bajadas sobre su frente. Antes de firmar el contrato de boda, le condicionaba que vive su hijo con ella, el sometía a su condicion sin protesta alguna.
De pronto, se nació los problemas entre los dos por causa del hijo, cual recibía la más importancia por parte de su madre a cuenta de la importancia del nuevo marido. La madre no gustaba aceptar ni una sola palabra del viejo contra el mal conducto del hijo, y seguía así hasta que el Viejo llegó a su nariz. Por fin decidió echarle de su casa.
El pobre hijo no fuera libre de escoger, fue a vivir con su abuela de madre, tan vieja cual no se podia moverse de su asiento sino lento y con dolor y lamento. La madre lloraba mucho dia y noche, por la marcha de su hijo,
mientras la abuela le daba mucho cariño y mucho amor.
Poco a poco los problemas familiares se aumentaron entre el viejo y su nueva mujer Dona Hafiza sin parar, porque ella estaba avariciosa en darle sus derechos sexuales, por causa de lo que hizo con su hijo, al mismo tiempo el se tornaba mas cicatero que antes. Cada noche los vecinos escuchaban a las luchas de insultas poeticas entre los dos. Pues cada uno esperaba el momento de la muerte al otro, y como ella sabía que el nació en Almansura una ciudad a distancia media entre Alejandría y el Cairo, donde era el campamento de la Expedicion Francesa del año 1798, por eso solía decirle: vete de aquí, hombre de ojos verdes falsos, hombre de género francés y cara de muerte. Y como ella era del barrio de la costa oriental de Alejandria, y tan gorda, le interesaba decirla: Tú mujer, eres un barril de mal zumo lleno de humo.
Oh, alton, como hilo de algodón, tu madre era cabra y el padre era carbón, le dijo ella.
No te alegres más, la muerte te vendría por detrás y no te olvidaría jamás, dijo él.
Lo de noventa, quien le acepte, más que la tumba o la muerte, dijo ella.
La muerte esta esperando de tí, no de mí, dijo él.
No cariño, estoy joven todavía, y tú como mi abuelo, tu vida ya terminaría pronto. Dijo ella.
Estas equivocada, mujer, te falota mas entendimiento y saber, pues, la fiesta mayor nunca llega antes del menor.dijo él.
Al terminar la lucha, ella empezaba llorar amargamente, deciendo: la culpa no era tuya, sino era mía y y lo del tiempo, los cuales me obligaron a casar con el más cicatero del mundo. dijo ella.
Los habitantes de edificio les escuchaban con tanta admiración, como si fuesen escuchando a dos poetas jugando un papel sobre un teatro comedian.
Hafiza aprovechando la salida de su nuevo marido y salía sobre la azotea del edificio para pasar las tardes charlando con las otras vecinas y amigas del mismo edificio, y tomando el sol, pasaba su tiempo dando lágrimas por el abandono de su único hijo. Las vecinas habían escuchandola con lamentos, llevándose dolores y dándose lágrimas con ella y para ella. En verdad, sus corazones daban latidos, porque su historia era tan amarga. La historia de Hafiza movía las ondas sentimentales metidas dentro de sus pechos.
Hafiza era la chica más guapa del barrio de la costa oriental de Alejandría, era la única chica de sus padres, se casó con el hombre más rico del barrio, después de pasar una historia de amor tan fuerte, todos los habitantes del barrio eran celosos de ella. Pasaron veinte años juntos sin poder tener un niño. Por fin el marido la abandonaba para casarse con otra mujer negra y fea, igual como la noche oscura, pero era una mujer habladora, sabía como tira los hombres hacia ella. Al saber que esa negra había tenido hijos de su marido anterior, se cayó prisionero de ella, en espera de darle un hijo. La madre de Hafiza al saber que el marido abandonó a su hija se volvió loca. Visitaba casi todos los médicos de la ciudad, y todos los santos de las mezquitas de Alejandría, hasta los de las aldeas que están alrededor, pero todos sus esfuerzos fueron sin beneficio, y ganaba fallo detrás de otro.
Ya, se casó el marido con la negra y pasaba casi todo el tiempo junto de ella, sin pensar de Hafiza ni mandar gastos de vida para ella.
La pobre mujer como no tenía ni padre ni hermanos, sin su vieja madre, habia obligada a vender todas sus propiedades para poder pagar los gastos de vida. Poco a poco, vendió toda la casa y se fue a vivir con su vieja madre. Unos meses después, llegó a la casa una vendedora gitana llevando un saco grande sobre su cabeza lleno de varias cosas: Sal de mesa, vinagre negro, azúcar duro, hilos de varios colores, telas de algodón egipcio, polvo negro para los párpados, polvo rojo para los pies, polvo verde para el tatuaje, entre otras muchas cosas más.
La madre parecia triste y no le gustaba comprar nada, la gitana notó los claros dibujos de tristeza sobre su rostro, luego metió su mano dentro de su saco y sacó unas piedras pequeñitas, y las echó sobre la tierra, lo hizo varias veces y cada vez miraba a la vieja, por fin dijo: Tú tienes un problema familiar tan complicado, que te duele tanto ¿es verdad?
– Que si, dijo la vieja.
Tranquilize, te voy a ofrecer la solución. Dijo la gitana.
Dos días después, la madre preparó una comida muy deliciosa para Hafiza. Entre los platos era una sopera cubierta donde había un pequeño conejo bien cocido. Hafiza lo comió con gran apetito. Por la tarde la madre mandó un trocito de papel al marido deciéndole que Hafiza se cayó enferma y tiene que venir en seguida, por el otro lado pidió de Hafiza que tiene que arreglarse muy bien para recibirle, dándole mucha importancia y alegría, empujándole por todos modos acostarse con ella.
Cuarenta días después, Hafiza salió embarazada, al llegar la noticia hasta las orejas del marido, se retornaba alegre, corrió hacia ella muy contento, cayendo al suelo besando sus pies pidiendo el perdón.
Mientras Hafiza y su marido retornaban a vivir juntos con alegría, la negra se volvió loca y juró venganza.
Un día del mes de Abril del año 1952, Hafiza dio a luz, recibió un niño muy hermoso. Durante la fiesta de la recibición de la primera semana del niño, la abuela confesó a su hija, que la carne que fue metida dentro de la sopera no era de conejo, sino de perro pequeño.
Antes de cumplir el niño su primer año, su padre se cayó muy enfermo y se murió pronto. Los hermanos del padre sospecharon de su muerte, creyéndose que la muerte era por causa de veneno.
Por tanto cogieron toda su herencia sin dar Hafiza y el niño ni un duro, mas les echaron fuera de la casa.
Volvieron a vivir de nuevo con la abuela, y como la abuela no tenía lo suficiente, la vida de los tres pasaba de peor a peor. Por fin no tenía otro escogimiento mas que aceptarse casar con el de noventa.
Después del abandono del hijo, los días de la vida de Hafiza pasaban muy triste y no podía aguantar más con las luchas diarias del viejo, pronto se cayó enferma y se murió. Treinta dias después murio la vieja abuela.
El pobre hijo quedaba en su solitariedad, dando lágrimas sacando memorias de su vida amarga.
Por fin, fue voluntario a juntar al servicio militar y cuando empezo la Guerra del año 1973, era uno de los heroicos víctimas quien cruzaban el Canal de Suiza.
Salah Abushanab
* Miembro de la Asociación de los Traductores y Lenguajes Arabes
*Miembro de la Unión de los Escritores Arabes de Internet.
* Miembro del club de los Polígrafos.
* Miembro del Club de los novelistas de Alejandría del Internet.
* Traductor
* Arqueólogo, tiene libro en Arqueología,cual su tema sobre el decubrimiento de la Tumba de Alejandro Felipe.
* Tiene estudios comparativos sobre las religiones antiguas y actuales.

Author: info

Share This Post On

Submit a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*