Una reflexión en relación a la crisis actual de la educación en Chile

El problema actual de la Educación en Chile, es un problema que requiere ser tratado para una solución integral y no de partes, como es lo que se está haciendo. Hay muchísimas variables en juego y como tal se requiere un equipo multidisciplinario para encontrar la solución adecuada y que esté sobre la contingencia y sobre los intereses creados.
Los chilenos tenemos mala memoria y por eso mismo no nos damos cuenta que estamos siendo manejados por intereses e ideas que nunca se corresponderán con nuestra cultura. Prueba de ello, si no mal se recuerda, hubo un tiempo, en que los alumnos de primer a tercer año básico eran promovidos automáticamente , aunque no supieran lo mínimo (se supo de algunos colegios que arrastraban alumnos, promoviéndolos en el primer ciclo básico, aunque ni siquieran leyeran, ni tampoco pudieran sumar o restar adecuadamente).
En la enseñanza media se suprimió la enseñanza de la Educación Cívica, y otra asignatura que no vale la pena recordar. En general, un sistema educativo que permitiera que todos pudieran tener la Licencia de Enseñanza Media, pues para acceder a cualquier trabajo se les requeriría, lo que no es malo, muy por el contrario, pero el costo era y sigue siendo que para tal efecto se establecieron en la práctica colegios jerarquizados, desde los muy buenos hasta aquellos que entregan alumnos que ni siquieran saben expresarse adecuadamente, que incluso llegan a la Educación Superior donde evidentemente están destinados a fracasar. El caso es que se da una nivelación hacia abajo (muchos dirán que no es así, pero en los hechos es una realidad). Se estableció un sistema de Enseñanza Terciario favorable al Neoliberalismo, sistema intrísecamente perverso, donde la idea es tratar al alumno como mercancía y no como persona, donde la idea que la Universidad es para todos ha sido manejada astuta y soterradamente, pues al sistema económico imperante le conviene, ya que así la gran masa de estos estudiantes no alarga la fila de los cesantes y, con el desprecio total a sus personas, pues se sabe a priori que no tendrán trabajo una vez titulados (son bienes almacenables y tal vez de las no perecibles, al igual que las mercancías de esas características, en los supermercados, que después de exponerse por un tiempo y no ser vendidas, se guardan en bodegas para ser expuestas y ofrecidas en posteriores oportunidades).
Reflexionando respecto de lo último del párrafo anterior, a las empresas les conviene que exista una gran masa de profesionales, pues así y sólo así pueden contratarse algunos de ellos, con sueldos menores y que no están de acuerdo al grado de su preparación y, si se piensa en relación a la conveniencia que tiene para instituciones y empresas, de la existencia de proyectos concursables, también es una aberración, pues aunque a ellas les permite optimizar sus recursos en cuanto a prescindir de profesionales contratados, los que si después y sólo después de ganar tales concursos y de meses de trabajo, pueden recibir el dinero fruto de sus empeños, pero no así los que los pierden y que verán con frustración como se hace agua el fruto de su dedicación (en general no es porque sus proyectos presentados sean malos, sino que hubo otro mejor o que significaba menores costos para su implementación, por decir lo mejor en relación a ello), es decir en ambos casos hay un perjuicio para dichos profesionales a costa de un beneficio para tales empresas o instituciones.
Volviendo en referencia a los alumnos del sistema Terciario, en la actualidad, ellos ya se están dando cuenta de esa desesperanza y hacen lo posible por permanecer en el sistema, pues tampoco quieren ser cesantes, claro eso sí que mantienen la secreta esperanza de poder tener un trabajo y a lo mejor uno bueno, una vez titulados. ¿Dónde están los estudios por parte de organismos gubernamentales, que informen masivamente y con gran publicidad “el verdadero campo laboral”? (este es un asunto que no solamente se da en Chile, sino en muchos países latinoamericanos).
Estas ideas en relación a la Educación en Chile, son sólo unas pocas, dejando de lado otras que también son de gran importancia, como son los bajos honorarios y jornadas de trabajo para los profesores, con muchas horas lectivas, pocas para sus preparaciones, evaluaciones y sin tener infraestructura para ello (mejores sueldos que permitan un desempeño y un retiro de acuerdo a su dignidad, menos horas de clases, etc.), objetivos de enseñanza que se correspondan con la realidad social que vive el país y que no sean de aquellos que sólo sirvan a los grandes intereses de las empresas y compañías; que son necesarias analizar para poder pensar en una solución eficaz y eficiente al problema de la Educación en nuestro País. SE REQUIERE HACER, EN EL BUEN SENTIDO DE LA PALABRA, UNA VERDADERA REVOLUCIÓN EN LA EDUCACIÓN EN CHILE, como así lo han efectuado países como Cuba, Venezuela y recientemente, si mis informaciones son correctas, también Bolivia, países que han respetado y respetan su tradición cultural y valórica en todos los niveles.

Valdivia-Chile, Octubre de 2006
Lionel Enriquez

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