Susana

Susana! Se llama Susana. Mis sospechas eran ciertas, lo había confundido con otros nombres, que no tenia la certeza de que en verdad se llamase así. Es bella, apenas eso es evidente ante la primera mirada. Tiene una sonrisa que adorna a mis ojos con su recado de belleza, que deslumbra un brillo tenue de su candidez. Es algo altiva, repelidamente antipática, sus gestos desbaratados y su caminar cadencioso lo denota. Debe ser de esas mujeres casi inalcanzables que te detienen en la contemplación, de esas que la hermosura no es una virtud sino la férrea muralla donde se estrella cualquier quimera por conocerlas. Si, algo de princesa tiene que me hace sentir mas mendigo de lo que soy, buscando limosnas de sus ojos para que se anclen en los míos y me descascarille por dentro. Tiene labios de paloma, pequeños y tiernos y de un carmín natural; una piel tan nivea que su blancura podría enjalbegar a la oscuridad. Es tan hermosa! Lo se, y lo sabrá todo aquel que la mire, aquel que atisbe el florecer del amor en el jardín de adentro y haga florecer cada cosa a su alrededor. Ese amor flor del cielo, como diría Dumas, de otro brillo, perfuma de forma distinta a todas las flores de la tierra. Y esta flor se llama Susana, apenas he logrado saberlo, ya al menos mis suspiros tienen nombre, han sido bautizados con el suyo, que me estremece cuando lo escucho, porque el recitar de ese nombre hasta a las piedras haría suspirar desordenandole el corazón con sus vientos de amores. Susana! Porque no lo supe desde antes, me hubiera ahorrado delirios por su anonimato, porque duele mas la hermosura sin objeto que el desamor, al menos esta ilusión inquebrantable, esta empedernida Utopía, ya tiene un nombre…Susana!

Kevin Bello Parada

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