Poemas inéditos de la década del 90, de Lionel Henríquez

cascada

Continuación…
A fines de s. XIX, un gran poeta secular, Ramón de Capoamor, a quién Rubén Darío consideró como su maestro, decía que todo poeta debiera publicar no solamente lo mejor de su arte, sino también lo que no considerara digno de ello. Siguiendo ese consejo, es que me atrevo a publicar otros de mis primeros poemas. II. Ventilación (1993), III. Luz (1992), IV Vida (1991), V. Irreflexividad (1990).

II. VENTILACIÓN

Abrí puertas y ventanas
ventilé mi enrarecido cerebro,
desde el sótano volaron sombras
de vivencias no vividas,
como mariposas nocturnas
hicieron pantalla al farol
que alumbra el camino a mi jardín.

Sus erráticos vuelos
filtraron veloces filigranas de luz,
tejieron auténticas vivencias
entre las volátiles sombras.

Juntas se posaron en mis sienes
caminaron por el cerebro de mi cerebro,
hicieron un ojo entre mis ojos
el punto luminoso
germen de nueva vida en mi alma
para renacer sentimientos
incubándolos con manos de niño
entre puertas y ventanas cerradas.

© Lionel Henríquez B. 1993.

III: LUZ

Designios del Universo:
Ustedes, plateado reflejo
de luna sobre los mares
en noche de parpadeos,
los ojos pueden solazarse
con el brillante espectáculo
escrutando sus íntimas leyes.

Tú, peregrino:
Pisas en un tiempo
la ardiente arena
los fríos labios del océano,
caminas a través de la irónica brisa
de un día primaveral;
la plata, el sol enfundan
tus entreabiertas persianas
caminas, recorres
la paradoja de la vida,
el corazón refracta los colores
en el pestañeo de tu cerebro.

Intuyo para ti otra vía:
Traspasas los espejos
con blanca túnica,
durmiendo entre bronce
madera, cemento,
desentrañas, tras suaves velos
la matriz hacia la cual encaminas tus ojos;
has de volar como satélite vigía
capturando escurridizas pinturas
que la luna sin prisa construye,
ellas por razones caprichosas
se pierden o confunden
entre mares de sargazo.

© Lionel Henríquez B. 1992

IV. VIDA

Ayer, con bastón tu ojos caminaban
entre los cojines de nubes,
las gaviotas volaban en círculo
moviendo con el viento de sus voces
las puertas y ventanas del vacío
para dar paso al sol en tu cerebro.
Se iluminaron los rincones oscuros
observaste el sillón donde dormitaba
bajo una manta, tu afiebrada imaginación.
Quisiste que el eco de las manos etéreas
lo anunciaran al cielo, a la tierra.

Hoy, no hay obstáculos a tu mirada
ella camina por la piel del océano
conjugas el verbo de tus sentidos,
permutas el apoyo a tus luceros
por pluma que escribe, dibuja
en los telones de nubes, cósmicos
con la sonriente tinta de tus sueños
los proyectas en coloquiales lóbulos,
corres por los extraviados nimbos
con el astro iluminando tu frente
y su reflejo acariciando tu espalda.

Puedes anunciar a las columnas del futuro:
¡tu ser convive con los colores de la pintura!

© Lionel Henríquez B. Junio de 1991

IRREFLEXIVIDAD

Profundo, silente amigo:
En canto sinuoso
en sonora pintura
se nutren los tendones.

Con sopor milenario
gorjean las palabras,
con ritmo terreno
canto celestial.

En singular marmita
ebullen las cuerdas
rebotan en cemento,
por flores ausentes.

En vibrante tejido
con ecuación de colores
el pintor resuelve
con afán de cuidado.

Partituras, pinceles
lustran, embellecen
las almas, generosamente
con claridad y elegancia.

En la entrega del mensaje
intenso y sincero
con mitigada vergüenza
el consciente no observa.
© Lionel Henríquez B. Junio de 1990

Author: Syde

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