Paréntesis

literatura

PARENTESIS

NOS ALIMENTAMOS CON RECORTES DE VIENTO

Nos alimentamos con recortes de viento.
Qué ocurrirá cuando nos hayan lanzado
subrepticiamente hacia el vacío de lo inerte?
El mundo nuevo,
la alegre era de la uniformidad,
de los astros que lanzan destellos
de luz artificial,
de los estridentes gritos
que delatan una aberrante crisis de ideas,
que pregonan la muerte del espíritu,
empujando hacia la fosa común
a millones de idealistas exacerbados,
malsanos y dementes de cualquier credo
que pretenden alimentarse de su ego.
La culminación del mundo que se avecina:
controladas máquinas capaces
de conseguir absoluta tranquilidad
en la fabricación de toneladas de heces
que diariamente consume
la bazofia con alma emputrecida.

¿Dónde están los hilos que nos mueven a todos?
¿Dónde buscar en la historia
las manos invisibles
que hicieron funcionar las civilizaciones?
¿Cómo destruir el carisma del mal?
Ya no queda lugar para la tristeza.
Hay que bailar,
danzar al compás de las moscas,
enterrar el alma en lo más recóndito
de las vértebras,
en el tuétano oculto
donde nadie pueda hallarla jamás,
donde ni siquiera uno mismo
sepa nunca donde la guardó.
La uniformidad ha acabado con el Hombre.

¡Nietzche! ¿Dónde está el Hombre?
No ha existido nunca un solo Hombre,
la inteligencia siempre ha sido un engaño,
un falaz sueño para locos.
Lo burdo es lo que ha modelado siempre al mundo,
y yo me escondo,
oculto mi rostro entre las heces
de los fabricantes que día a día
manchan la vida con sus basuras.

Cuando ya el cansancio oprime con furia el pecho,
la ira contenida devuelve un halo de impotencia.
El día ha vuelto a morderme una vez más,
mientras las sombras acaban de cubrirlo todo.

LA CLAVE

¿Qué clave encabeza el pentagrama de mi vida
cuando pretendo armonizar,
sin conseguirlo jamás,
la existencia confusa y escéptica
que me sobrecoge y me comprime
moviendo la balanza de un lado a otro
ininterrumpidamente?
La clave de ecuanimidad,
al frente de las notas negras de la vida,
dirige el pentagrama
pulido en mil resignaciones absurdas
de la existencia idiotizada de los muchos.
La clave de incertidumbre,
de dudas, de miedos,
preside a los que buscan,
a los que se pierden con frecuencia
entre el tumulto vacío
de un mundo hipnotizado por el absurdo.
No hay opción clarividente
que apague la zozobra,
no existen soluciones inmediatas ni temporales,
todo se ha perdido incluso antes de perderlo,
mientras la vida se desintegra irremisiblemente.

LOS CANTOS DE MUERTE

Los cantos de muerte
se escuchan llegar.
El miedo susurra
invadiendo el silencio,
lanzando canciones
que se pierden
en un final próximo.
Levanta sus alas temblorosas
entre las amenazadoras sombras
que muestran sus dientes
de oscuro marfil,
invadiendo la vida
con su fétido aliento
de destrucción.
Ondeantes
se muestran las banderas
en acérrimas ventanas
exhaladoras
de latidos vacíos y alienantes.
Todos se refugian
en los roncos rugidos
que presumen
de algo mejor.
Y en la noche
la vida se pierde
en llantos
que lloran su equivocación.

Antonio Miguel Abellán

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