Cuantas veces un ¡jajaja! no ha servido para adelgazar el grueso calibre de la verdadera opinión? Quién no ha usado el viejo truco de la risa para disfrazar un comentario mal intencionado? Un simple y bien carcajeado ¡jajaja!, a más de uno ha liberado del penoso peso de la culpa de ser realistas a...
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