Memorias de una cantante alemana

literatura

MEMORIAS DE UNA CANTE ALEMANA
Wilhelmine Schröder-Devrient
LA SONRISA VERTICAL (Editorial Tusquets)

Las “Memorias” supuestamente atribuidas a Wilhelmine Schröder-Devrient, cantante nacida en Hamburgo a finales de 1804, se han cubierto, desde que se publicaron por primera vez en Altona como texto anónimo, de un velo de misterio en torno a la identidad real del autor de tan singular escrito.
Poco queda por decir que no esté ya recogido en las diversas introducciones y prólogos que han arropado a este libro desde las primeras ediciones. De todos ellos, el que puede resultar más convincente y alejado a la vez del partidismo que supone ser el editor de un escrito, es la introducción que preparó Guillaume Apollinaire para la edición francesa de 1913. Es el único que difiere, en cuanto al nombre del autor, de la opinión de los demás que han tratado el tema.
Apollinaire llega a poner en duda la pertenencia de la obra a Wilhelmine Schröder-Devrient cuando aclara: “Debo decir que, tras un examen atento, el estilo de las cartas de Wilhelmine Schröder-Devrient no recuerda enteramente el de las “Memorias” que se les atribuyen, pero que, pese a diferencias biográficas que bien pudieron ser introducidas por editores algunos detalles encajan bastante bien en la atribulada existencia de la célebre cantante, y que, a fin de cuentas, no sería nada imposible que se tratara de “Memorias” redactadas según algunos fragmentos, algunas indicaciones, algunas cartas encontradas entre los papeles de la Schröder. Y continúa diciendo más adelante: “Sea como sea, nos encontramos quizás en presencia de una rapsodia escrita por un falso memorialista, que hubiera añadido a algunos detalles y a algunas anécdotas de la vida de la Sra. Schröder-Devrient otras historias de su propia cosecha. Quizás también nos encontremos en presencia de “Memorias” escritas realmente por una mujer, una cantante, que no fuera Wilhelmine Schröder-Devrient. Esta hipótesis parece, por otra parte, la más probable, ya que no podemos poner en duda el hecho de que esta obra sea de una mujer. Hay en las “Memorias” demasiada información sincera y característica de la psicología femenina”. Sobre todo, lo que más le hace dudar es que no exista ninguna prueba concreta que garantice que las “Memorias” son autobiográficas. En realidad, sólo se cuenta con la palabra de Pisanus Farsi, quien dice en su prólogo que se afirma que la obra pertenece a la Sra. Schröder-Devrient, basándose en unos supuestos papeles póstumos en poder del sobrino de la cantante.
A pesar de las lógicas dudas que aporta el libro, Apollinaire llega a considerar la obra como de gran valor, no sólo desde el punto de vista de la biografía de la protagonista, sino también desde el punto de vista de las anécdotas curiosas que contiene sobre las costumbres de los distintos países en los que vivió. Encierra además observaciones psicológicas de primer orden.
De lo que no cabe duda es de que “Memorias de una cantante alemana” es uno de los libros más interesantes de la literatura erótica de todos los tiempos. Sus páginas están impregnadas de un fino erotismo y de la dosis justa de sutileza en el tratamiento de los temas; perfecta combinación que falta con frecuencia en gran parte de los autores que han tratado este género literario, confundiéndolo con lo pornográfico.
En general, toda mujer, sobre todo si tiene algo interesante que contar, siempre ha sentido una gran predisposición hacia las autobiografías. Recordemos solamente dos magníficas obras pertenecientes a la literatura francesa del siglo XVIII: “Confesión de la señorita Safo” y “Margot la remendona”. En estas dos historias reales, debidas a manos femeninas, se dan las mismas características que en las “Memorias”. No sólo narran momentos íntimos, tratados siempre con delicadeza, sino que además aprovechan determinadas situaciones para ir plasmando con toda nitidez la sociedad de su época.
Debemos tener presente que la ninfomanía no está reñida nunca con la delicadeza erótica, y que, por otro lado, la calidad literaria de un texto siempre es antagónica con la pornografía. Todos recordamos escritos de grandes autores donde el tratamiento, bastante burdo generalmente, de temas y situaciones eróticas destrozan por completo el valor literario que, sin embargo, supieron demostrar en otras obras de género diferente. Ese es el caso de ciertos escritores, como Pierre Louys, George Bataille, etc. Apollinaire, en su novela “Las once mil vergas”, realiza una parodia humorística, en un intento de resumir en un libro todos los motivos eróticos, consiguiendo un impresionante desbordamiento de la fantasía.
Sobre todo, la impresión que se tiene al terminar de leer estas magníficas “Memorias” es la de que la autora fue sin duda una mujer que supo saborear casi todos los momentos de su vida. La exquisita existencia de esa extraordinaria mujer, que supo no dejarse crecer jamás el virgo, sólo es comparable a la de otras que ha dado la historia y que, con seguridad, fueron también dignas, como la cantante alemana, de haber dejado por escrito su legado imperecedero.

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2 Comments

  1. Soy una aficionada a la narrativa erotica, ya que la esencia humana instintiva se puede plasmar sin limites; desearia me informaran cuales son las obras mas recientes en el tema y sus autores (as) para actualizarme…gracias…liuba

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  2. Me encanta la literatura erotica, por lo tanto, hace años lei Memorias de una cantante aleman y me gustaría volver a leerlo. En que librería puedo conseguirlo?

    MIL GRACIAS.

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