Maestro

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A fines de s. XIX, un gran poeta secular, Ramón de Capoamor, a quién Rubén Darío consideró como su maestro, decía que todo poeta debiera publicar no solamente lo mejor de su arte, sino también lo que no considerara digno de ello. Siguiendo ese consejo, es que me atrevo a publicar uno de mis primeros poemas (algunos aún los guardo), creo que con mucho que pulir aún, incluso con mucha ingenuidad poética, pero para mi responde a mi historia humana personal, ya que se lo dediqué en ese entonces a un gran Maestro que tuve en mis comienzos y que sobre todo me llevó con sus consejos y sabiduría a lo que soy actualmente y que de todas maneras me siento orgulloso: “humanista entre mis grandes valores”.
He aquí el poema dedicado a mi Maestro de Vida Don José Cabello Cerda quien falleció en 1996 cuando estaba cerca de cumplir el siglo de vida.

MAESTRO
A Don José Cabello Cerda

El padre con cariño entrega
algunas formas de arar la vida
y, por la razón de la sangre.
El maestro las suyas regala
con mente y corazón
y, por su inclinación generosa.

El maestro conjuga
la sangre y su impulso
al enseñar cono sembró
las áridas tierras
y como atesoró sus cosechas
en amplios graneros.

El maestro su mente muestra
curtida por profundos surcos
por luces y sombras embriagadoras
traslapando con pasión
el cariño aprendido de su padre
y el noble impulso de su corazón.

Cuando en el tiempo logre arar
sudando en el arañado de la tierra
con el hermoso arado
que me legó mi padre
y coseche las nutrientes semillas
a mis maestros con ternura recordaré.

© Lionel Henríquez B. 1990

Author: Syde

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