El eco del desamor

Mi corazón palpita más fuerte mientras escribo estas líneas al compás de las sombras del ayer que permanecen intactas en mi diario debajo de la almohada. Retales de papel tan frágil como tus propios sentimientos que cayeron derrotados bajo las patas de mi cama. Te marchaste como un fugitivo lejos de mis labios; haciéndome sentir vacía; apática. Hoy sé que podría escribir una enciclopedia con aquellas cosas que nunca te dije y llenar tu alma de palabras de esperanza con sabor a mí. Cartas sin final ni remitente. Hoy sólo puedo decirte que me alegro de haberte conocido y haber compartido en tu compañía un pedacito de esta aventura que es mi vida y tu vida entretejidas como telas de araña. Cuando tenga ochenta años miraré hacia atrás con el orgullo de saber que tú formas parte de mi historia porque allá donde vaya siempre tendré un hueco para ti en mi pensamiento. Contigo aprendí a querer más allá de mi insensatez; más allá de tu inmadurez. Hay algo mágico en ti; en tu esencia perfecta que el aire dibuja en la lejanía. Es el amor más allá del amor; la vida más allá de la vida; y yo, más allá de mí misma. Cuando la realidad duele; tú sigues ahí presente en mi cosmos de medianoche para rescatarme de mi propia desdicha interior. Aquello que nunca  te dije: te quiero, te quiero y te quiero con toda mi alma. Donde el corazón me lleve; ahí estarás tú. Encadenados; diferentes; dos en uno. Al norte de mi corazón; durmiendo juntos al Este del Edén.

Maite Nicuesa Guelbenzu

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1 Comment

  1. Te quiero, te quiero y te quiero con toda mi alma. Donde el corazón me lleve; ahí estarás tú,
    Son palabras muy carnosa y muy compatibles para cerrar el texto narrativo.
    Saludos
    Salah

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