Culpable

Tengo ganas de confesar el crimen de tenerte en mi mente. Y es que lo mejor de ti es que estas cerca sin siquiera sospechar de tu ausencia ¿Qué si me volví loco? Me temo que tienes razón… Porfiado dices, yo te agrego un terco y un cabeza dura. Solías sonreír cuando me abrazabas y yo era otro tonto más contento.

Siempre serás la mejor amante y créeme que este dolor es tan cierto como la belleza de los tulipanes o el aroma del jazmín, tanto como los buenos momentos que detonaron esta demencia de un romance para uno / disfrazado en pareja.

A esa hora maldita cuando los bares bajan las rejas, la vida se me va con mis confesiones inspiradas que una botella se lleva de equipaje hacia el puerto de la soledad.
Allí, suelo recostar mi cabeza en los hombros de la galaxia para hablarle de mi amante hecha humo.

Planto semillas de hospital haber si una enfermedad me quita la vida. Duermo con la puerta abierta por si se te ocurre regresar. Rompo espejos por si la mala suerte me llega y logro olvidar las caricias a una cuarta de tu ombligo / Donde mis labios dejaron cicatrices en tu cuerpo.

Y no me culpes, porque mi condena ha sido recordarte con mi alma en silencio. Culpable de llevarme el aliento de tu boca y esparcirlo con palabras de romance sobre una mesa coja.

Te lloví todos mis besos para que no me culpes en la vida, de que sigamos dos caminos opuestos… Discúlpame por haberte querido por encima de eso que llaman el deber y las buenas costumbres.

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